ISBN: 9788401354571 Nº de páginas: 363 Género: Ficción Moderna y Contemporánea Editorial: Plaza y Janés
Tengo diez años y llevo toda mi vida dentro de este sótano. Vivo en la oscuridad con mis padres, mi abuela, mi hermana y mi hermano. Todos están desfigurados por el fuego. Mi hermana lleva una máscara blanca para tapar sus quemaduras, porque papá dice que su cara podría asustarme.Me gusta mi cactus. Me gusta leer mi libro sobre insectos. Y tocar durante horas el único rayo de sol que se filtra por una rendija del techo.Pero desde que mi hermana tuvo al bebé, todos actúan de forma extraña. Creo que me cuentan mentiras sobre quién es el padre, sobre el Hombre Grillo que acecha por las noches, sobre lo que sucedió antes de que yo naciera, sobre por qué estamos aquí encerrados.Por lo menos tengo a las luciérnagas. Llegaron hace unos días al sótano y las he guardado en un bote. Como dice mi abuela, no existe criatura más fascinante que aquella que es capaz de crear luz por sí misma. Esa luz me anima a conocer el mundo exterior, escapar, descubrir qué le sucedió a mi familia. Lo malo es que aquí todas las puertas están cerradas. Y no sé dónde voy a encontrar una salida…
Sé que no tiene nada que ver, pero que no os engañe la portada y penséis que tiene alguna relación con El silencio de los corderos, aunque en una ocasión se menciona a la esfinge de la muerte. Este libro es una historia maravillosa, preciosa, entrañable, fabulosa... En fin, hay palabras pero no me salen.
La historia la cuenta un niño de diez años que lleva toda su vida encerrado en un sótano con su familia, una familia que tiene la cara desfigurada debido a un incendio que no sabe como se originó. Pero todo comienza el día en el que su herma, la que lleva una máscara, da a luz. Nuestro pequeño protagonista sin nombre no sabe nada de lo que ocurre ahí abajo, ni tampoco sobre lo que ocurrió allí arriba. Teme al Hombre Grillo y no sabe quién es el padre de su sobrino. Él sólo quiere saber más.
Es un libro de esos en los que para nada sabes lo que va a ocurrir, en un momento odias a un personaje y diez páginas después odias a otro pensando que quizá el anterior no era tan malo, que hace esas cosas porque realmente tiene un motivo. Al principio encontramos un entorno hostil en el que queda poco hueco para momentos entrañables, momentos en los que un niño quiere hacer nacer de un huevo un pollito, y te imaginas al niño intentando hacer todo lo posible por su huevo. Se te queda grabado en la memoria y en el corazón de una manera imposible de borrar.
Está en tres tiempos -presente, pasado y futuro- en los que Paul Pen nos explica la razón de que la familia no pueda salir del sótano, la razón de que todos se comporten así, la razón de que casi todos tengan la cara quemada y qué originó el fuego que les quemó, la razón de que el padre no quiera que su hija muestre su cara, obligándola a llevar una prótesis y más aun delante de su hermano pequeño. Son tantas cosas las que hay que descubrir y todas ellas entrelazadas de una forma tan magnífica que me ha atrapado desde la primera hasta la última página.
Me ha gustado mucho que el autor haga mención a los dientes de león. Me encantan los dientes de león, siempre pensé que podía pedir un deseo, soplar y las semillas se encargarían de hacer su magia.
Al terminar de leer el libro podemos llegar a una conclusión, la imaginación de un niño es el arma más poderosa que existe.
Terror, misterio, mentiras y mucho más es lo que esconde este libro. Es una obra maestra, digna de quitarse el sombrero.
Terror, misterio, mentiras y mucho más es lo que esconde este libro. Es una obra maestra, digna de quitarse el sombrero.
Paul Pen, este madrileño con un gran arte para emocionarnos, ya escribió antes una novela titulada El aviso, y las dos están pendientes de película.
-Agradecimientos a Plaza y Janés por el ejemplar-

